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¿Estás comenzando una relación? Tips para que construyas relaciones saludables desde el inicio

Mariale Sánchez

El inicio. Donde suelen unirse el miedo y la emoción. ¿De qué maneras funcionará esta nueva relación que estás construyendo?, ¿será pasajera o estarán juntos por años? Lamentablemente, no hay manera de adivinarlo. 

Este artículo no se trata de un manual que garantice que tú y esa persona con la que llevas saliendo algún tiempo se acompañarán por el resto de sus vidas (puede pasar pero no está en mis manos asegurarte que así será). Hoy vengo a darte ciertas recomendaciones que pueden serte muy útiles a la hora de identificar si el espacio que estás construyendo con tu nuevo sweetie funcionará para el bienestar de ambos. 

Porque lo cierto es que -sobre todo- al inicio, las relaciones son bastante impredecibles. No conoces lo suficiente del otro para rellenar los espacios en blanco de algunas importantes preguntas, así que prefieres pintarlos con los colores de la fantasía e idealización. Y está bien, todos en mayor o menor medida fantaseamos con el potencial de los demás, sobre todo si sentimos atracción por esa persona. Pero es importante estar atento a la realidad y -presta atención a esta parte crucial- aprender a tomar con calma esta primera etapa. Que sí, sé que es difícil porque tus hormonas no ayudan y la ilusión de lo que podría pasar si todo sale bien te llena de felicidad. Pero en medio de ese esfuerzo consciente por aterrizar un poco sobre lo real, es que podrás construir conexiones profundas con el otro. 

¿Qué hacer al inicio de una relación?

  • Mantente en el presente. Suena sencillo, ¿no? Pero la verdad es que comenzar a salir con alguien puede detonar ciertos miedos del pasado o tentarte a navegar demasiado en las posibilidades para el futuro. Bien, es normal sentir miedo al principio de una relación, sobre todo si tus experiencias románticas pasadas han dejado alguna marca importante en ti. Recuerda que el miedo está ahí para protegerte y no pasa nada si al inicio te acompaña. Lo realmente importante es preguntarte ¿qué tan real es la amenaza a la que le temes? Esta pregunta podrás responderla a medida que conozcas más al otro, pero la única manera de averiguarlo es... intentándolo. Replantea el miedo como cautela y permítele acompañarte en estas primeras etapas mientras decides si lo que estás construyendo funciona para ti. 

    Si te resulta complicado regular las sensaciones asociadas al miedo, siempre es recomendable buscar ayuda profesional. De cualquier manera si en este momento para ti no es una posibilidad o quieres herramientas para complementar tu proceso, puedes chequear el Manual para Gestionar Emociones, en el que hay todo un capítulo con ejercicios teórico prácticos diseñados para este fin. 

    Y bien, ya hablamos de los miedos del pasado, pero ¿qué sucede con el futuro? Puede pasar que la ilusión que tengas por esta nueva experiencia sea tanta que tu visión de lo que es se vea empañada por lo que quieres que sea. Es muy común ver personas que toman decisiones basadas en lo que podría ser, aunque esta imagen no concuerde para nada con la realidad. Una de las bases del amor es la aceptación, y si no te permites ver a tu potencial pareja como verdaderamente es, sino que lo cubres con tus expectativas, es probable que ambos terminen decepcionados. Por otro lado, elegir quedarte al lado de alguien que muestra comportamientos abusivos por la esperanza de que en algún momento cambie, es ponerte en una situación de riesgo. Mantenerte en el presente, explorarlo y disfrutarlo, no solo te ayudará a construir vínculos más genuinos sino que te permitirá ver las señales de alerta cuando estas aparezcan. 

  • Sigue disfrutando de ti. Al inicio, es bastante tentador querer hacer todo con esa persona. Sin embargo, es importante que tengas presente que antes de que entre ustedes exista un nosotros, ya existe un tú. Es lindo querer compartir espacios que para ti son importantes con alguien con quien estás comenzando a construir una relación, pero conservar momentos y actividades que sean solo tuyas es sumamente importante sobre todo en estas primeras etapas, pues de lo contrario corres el riesgo de convertir la relación en tu única fuente de satisfacción, felicidad o incluso en un factor que determine tu propio valor o sentido de identidad.

    Recuerda que en las relaciones interpersonales saludables es normal que haya cierto grado de interdependencia; ambas partes se coordinan para suplir sus necesidades enfocados en un bien común. Cuando la dinámica es de este tipo, impulsa también tu crecimiento individual. 

  • Ten claro lo que quieres (tanto como puedas) No es cierto que debes conocerte de cabo a rabo, saber todos tus detonantes emocionales, haber sanado cada herida o tener completa la lista de lo que quieres de aquí a los próximos veinte años para comenzar a salir con alguien. Somos seres dinámicos y estamos en constante crecimiento y evolución. Sin embargo -siempre hay un sin embargo- es muy conveniente que tengas identificado -por lo menos- las cosas que funcionan (y las que no) para ti en este momento. Saber qué estás dispuesto a aceptar, que no es negociable y que sí, que tienes que tener para sentirte satisfecho... 

    No se trata de esperar que la relación de tus sueños aparezca como por arte de magia y descartar cualquier situación en las que la realidad no cumpla tus expectativas. Sino más bien de tener una guía para saber por dónde empezar a construir. Disfrutar lo que es, trabajar en lo que quieres que sea e identificar cuando no existe manera de conectar ambas. 

  • Devuelve el poder a ti. Sobre todo en estas primeras etapas solemos enfocarnos muchísimo en si el otro está disfrutando lo suficiente de nuestra compañía como para elegir quedarse a nuestro lado. Esto puede llevarnos a sobre pensar nuestras acciones o cohibirnos de expresarnos de maneras más auténticas. Pero, ¿por qué no puedes ser tú quién decida? Seguro que eres carismático, divertido, que tienes excelentes recomendaciones de música, que eres compasivo, empático, que le caes bien a los perritos o a los bebés... tienes tanto que ofrecer que es injusto que te pases las noches pensando si sí fuiste lo suficientemente gracioso, inteligente, o acertado en tu última conversación con la persona que te gusta. La respuesta es sí, siempre eres suficiente. Y una vez que te lo crees se vuelve más sencillo darle la vuelta a la situación y decidir si realmente esa persona es alguien con quien quieres construir una relación.

    Y sé que suena sencillo en teoría pero la practica puede resultar tanto más desafiante. Nutrir tu auto concepto y la relación que tienes contigo mismo puede ayudarte muchísimo a desprenderte de la necesidad de ser elegido antes que darte la oportunidad de elegir. En Me Tengo a Mí: Guía de Amor Propio, encontrarás diversos ejercicios teórico prácticos que pueden ayudarte reforzar tus pilares de la autoestima y así, disfrutar más de la etapa del dating. 

Últimas Recomendaciones

Es normal que las nuevas experiencias vengan cargadas con temores pero también con muchas ilusiones. Cuando algo está iniciando, las posibilidades de lo que sucederá son infinitas. Permítete observar con curiosidad lo que estás viviendo, disfrutar de lo que puedas, trabajar en lo que deban y cuidarte lo suficiente para poder identificar cuando la liga no se puede estirar más. 

 


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